
“Un incremento salarial tan desbordante, un valor tan alto de $1,800.000 (con auxilio de transporte incluido), claramente rompería cualquier esquema y lo que pasaría realmente es que induciría a dos cosas: en términos económicos, lo que pasaría es que sería una presión fuerte e inflacionaria. Gente recibiendo más plata, gasta más, la gente está dispuesta a pagar más. Como consecuencia, la demanda sube, entonces la oferta obviamente va a aumentar los precios”.
Para Villegas, la consecuencia más grave sería con las pequeñas empresas y lo que representan ellas para el país.
“El segundo, que es más grave, porque ese sí es gravísimo, es que crea una desestabilización en la estructura de los salarios. Lo que invita es a una informalidad, lo que empieza a haber es una mayor informalidad, primero presionada directamente desde los empresarios, porque obviamente no pueden pagar, sobre todo los pequeños, los micro y pequeños empresarios, no se nos olvide que las pymes del país son más del 87% de la estructura empresarial e industrial”.
El economista anticipó que el golpe no afectaría estructuralmente a las grandes empresas, pero terminaría de sepultar las aspiraciones de generar empresa de los ciudadanos del común.
“Las medianas y las grandes empresas serían las únicas que podrían soportar un incremento salarial mucho más alto en el mínimo, pero las pymes no lo serían, no serían capaces de soportarlo porque el costo y la carga laboral es muy alta y entonces la gente, los empresarios, no van a contratar”.
Para Villegas, la consecuencia más grave sería con las pequeñas empresas y lo que representan ellas para el país.
“El segundo, que es más grave, porque ese sí es gravísimo, es que crea una desestabilización en la estructura de los salarios. Lo que invita es a una informalidad, lo que empieza a haber es una mayor informalidad, primero presionada directamente desde los empresarios, porque obviamente no pueden pagar, sobre todo los pequeños, los micro y pequeños empresarios, no se nos olvide que las pymes del país son más del 87% de la estructura empresarial e industrial”.
El economista anticipó que el golpe no afectaría estructuralmente a las grandes empresas, pero terminaría de sepultar las aspiraciones de generar empresa de los ciudadanos del común.
“Las medianas y las grandes empresas serían las únicas que podrían soportar un incremento salarial mucho más alto en el mínimo, pero las pymes no lo serían, no serían capaces de soportarlo porque el costo y la carga laboral es muy alta y entonces la gente, los empresarios, no van a contratar”.







