Pastores en la política

Soy consciente de que las opiniones están divididas en un 50,50, pues la mitad de
las personas creen que los pastores no deben participar en política, y la otra mitad
creen que es correcto que un pastor desee ser concejal, congresista, senador,
alcalde y hasta presidente.


La palabra de Dios dice en Apocalipsis 5:10 que Dios hizo para Él reyes y
sacerdotes, para reinar en la tierra. Desde este punto de vista y creyendo
totalmente en la soberanía de nuestro Padre Dios, para Él no es imposible que
alguien sea pastor y político al mismo tiempo. Un sacerdote es el que instruye al
pueblo en la palabra de Dios, mientras que un rey administra riquezas, por lo tanto
no veo imposible ni pecaminoso que la misma persona pueda ejercer su llamado de
rey y de sacerdote.


Entendiendo que la palabra de Dios es contundente cuando afirma: TODO TIENE SU
TIEMPO, creo que el Espíritu Santo puede dar revelación al pastor, para que
predique, enseñe, redarguya y aconseje a las familias de su congregación, y si esta
persona ha sido capacitada en el mundo espiritual, para que pueda ejercer las dos
funciones, tanto pastor y político, creo que es totalmente valedero.
El mundo actual cada vez se aleja más de los designios divinos, y quien mejor que
un pastor para gobernar con base en los principios del reino, y pueda en su
mandato instruir a la nación acerca de lo maligno y perverso, que es dictar leyes
que se oponen a lo establecido por nuestro creador. Abrir los ojos a la humanidad
respecto a lo que se dice en favor de la sodomía, el aborto, la rebeldía, la
deshonestidad en todo aspecto, inmoralidad en todos los frentes etc. etc., requiere
un carácter espiritual que solo lo puede dar el Espíritu Santo.
Lo más importante es no dar por sentado, que un pastor en política sea casi que
satánico, pues Dios a cada uno le da conforme a su capacidad, y creo firmemente
que Él, a cada uno le ha dado una medida de fe diferente, y de esta manera podrá
sacar como conclusión personal, si está en condiciones de ser un gran pastor y al
mismo tiempo un excelente político.

La parábola de los talentos de Mateo 25: 14-26 Reina-Valera 1960 dice: 14  Porque el
reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les
entregó sus bienes. 15  A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada
uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos. 16  Y el que había recibido cinco
talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. 17  Asimismo el que
había recibido dos, ganó también otros dos. 18  Pero el que había recibido uno fue y
cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. 19  Después de mucho tiempo vino
el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. 20  Y llegando el que había
recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos
me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. 21  Y su señor
le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré;
entra en el gozo de tu señor. 22  Llegando también el que había recibido dos talentos,
dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos
sobre ellos. 23  Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel,
sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. 24  Pero llegando también el
que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que
siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; 25  por lo cual tuve
miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo.
26  Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde
no sembré, y que recojo donde no esparcí.


En conclusión creo que un pastor puede participar en política, si tiene la convicción
de que Dios le ha hecho este llamado, si posee la capacidad para ejercer las dos
funciones al mismo tiempo, y hay en él la convicción de que sus funciones políticas
no le van a menguar sus responsabilidades ministeriales, y no le afectan su pasión y
amor por el reino de Dios y su justicia.

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