MUJER MURIÓ POR 11 MINUTOS Y ESTUVO EN EL CIELO

Una mujer en EE.UU cuenta que tuvo la experiencia más especial e increíble de todos cuando visitó el cielo después de haberse detenido su corazón más de 10 minutos; su testimonio está impactando a todos los que la escuchan.

Charlotte Holmes dice que su vida nunca volvió a ser la misma desde que visitó el cielo, su testimonio inició en septiembre de 2019, cuando fue a un chequeo de rutina al cardiólogo, junto a su esposo, Danny; debido a que tenía muy altos los valores de su presión arterial por lo que fue enviada de emergencia al hospital.

“Siempre he tenido problemas con mi presión arterial, y he estado en el hospital dos o tres veces antes cuando me recetaron medicamentos intravenosos para bajarla”, relatando que con el pasar de los días su condición empeoró.

“Me acababan de dar un baño de esponja en mi cama y me estaban poniendo una bata de hospital limpia cuando sucedió. No puedo recordar nada sobre ese momento, pero Danny dijo que me caí y una de las enfermeras dijo: ‘Oh, Dios mío. Ella no está respirando”, contó.

Y mientras la situación empeoraba y era realmente desesperante para su familia y el personal médico, ella se encontraba en otro tipo de escenario, pues contó que podía ver todo lo que sucedía “fuera de su cuerpo”, “Salí por encima de mi cuerpo, estaba mirando todo hacia abajo. Pude verlos trabajando conmigo en la cama, pude ver a Danny parado en la esquina”, expresó.

Cuenta que olió un hermoso aroma y luego vio flores, “Dios me llevó a un lugar más allá de lo que podría haber imaginado. Abrí los ojos y estaba asombrado. Había cascadas, arroyos, colinas, hermosos paisajes. Y había la música más hermosa, como ángeles cantando y gente cantando con ellos, tan relajante. La hierba, los árboles y las flores se balanceaban al ritmo de la música”.

“Vi ángeles, puertas doradas y alguien especial. Parados allí, sonriendo y saludándome, estaban mi mamá, mi papá y mi hermana”, dijo sobre su experiencia al ver a varios de sus familiares fallecidos.

Además, se sorprendió cuando vio a un niño pequeño muy parecido al que ella perdió hace unos años, y allí sintió que el Señor le decía que si era el mismo hijo que perdió cuando tenía 5 meses de embarazo, “En ese entonces, no te permitían sostener al bebé ni enterrarlo cuando abortabas tanto tiempo. Simplemente lo sostuvieron y dijeron: ‘Es un niño pequeño’. Y eso fue todo. Se terminó”, contó sobre esa experiencia realmente triste de su vida, que pudo ser sanada cuando vio al pequeño sonriendo y saludándola desde las puertas del cielo.

Pero así como le fue mostrado el cielo, también pudo ver el infierno: “Dios me llevó al borde del infierno, y miré hacia abajo y el olor: carne podrida. Eso es lo que olía, y gritos. Después de ver la belleza del Cielo, el contraste de ver el Infierno es casi insoportable. Y Él dice: ‘Te muestro esto para decirte que si algunos de ellos no cambian de camino, aquí es donde residirán. Escuché a mi Padre decir: ‘Tienes tiempo para volver y compartir”.

Ella vio las puertas del cielo pero volteó y vio a varios de sus hijos y su esposo realmente tristes por su partida, “Estaban llorando y eso me rompió el corazón. Sabemos que en el cielo no hay tristeza, pero yo no había cruzado las puertas. Yo no estaba allí todavía”, dijo.

Fue allí que se dio cuenta que Dios le dio a escoger entre quedarse en el cielo o regresar a la Tierra, “Pero si regresas, tienes que contar tu historia. Tienes que explicar lo que has visto y decir mi mensaje, y ese mensaje es que vendré pronto por mi iglesia, mi novia”, reveló.

Mientras tanto, los enfermeros y médicos trabajaban sin descanso por revivirla en esos 11 minutos que estuvo muerta; cuando uno de sus ojos parpadeó supo que había regresado con su familia, “Pensé que no te iba a llevar a casa”, le dijo su esposo más tarde.

Y desde ese momento, ella ha estado compartiendo este testimonio sobre el cielo con todos los que conoce, y aunque confesó ser cristiana desde hace mucho tiempo, esta experiencia ha encendido su pasión porque otros conozcan a Dios.
“Simplemente no puedo dejar de hablar de eso. Y hay mucho más en la historia. No quiero que la gente piense que estoy loco, bueno, no me importa si piensan que estoy loco. Sé lo que el Señor me mostró y no puedo dejar de decir lo maravilloso y misericordioso que es Dios. No estoy preocupado por nada. Dios tiene esto. Si continúa, aleluya. Si Dios quiere que lo siga compartiendo, lo compartiré”, finalizó.

Por: Camilo Llanos

Universidad Jorge Tadeo Lozano

@camilo1030juan

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