Las Mesas de Negociación en la Habana

En los postreros tiempos cuando digan: Paz y Seguridad entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina (1 Tesalonicenses 5: 3). A.- Estoy convencido que la paz no proviene de los hombres, sino de Dios cuando habita en el corazón del hombre. B.- Que esto no se logra con “firmas en papel” sino de la renovación del entendimiento en el conocimiento de Dios. C.- Las Sagradas Escrituras establecen que el bien jamás se somete al mal. El bien jamás negocia con el mal. D.- Nuestras fuerzas militares fueron establecidas para someter el mal en su demencial delincuencia atroz de lesa humanidad, E.- Dios aborrece la cobarde tibieza que cohonesta con la impunidad del perverso delito atroz púes jamás pasa por inocente al malvado. F.- El Señor dice en 2 Corintios 6: 14-17: “No estéis unidos en yugo desigual con los incrédulos, pues ¿qué asociación tienen la justicia con la injusticia? ¿O qué comunión la luz con las tinieblas, y Dios con Satanás?.. Salid de en medio de ellos y apartaos, no toquéis lo inmundo”.

G.- El errado discurso de llamar “Guerra de los tales 50 años en Colombia”, no es más que una falacia de hábil discurso de manipulación y engaño al incauto, pero lo que vemos es un enfrentamiento contra unas bandas criminales dedicadas al narco-terrorismo. No se debe “premiar con impunidad” sus horrendos crímenes delincuenciales, muchos menos, ofrecerles cargos como próximos ejemplares Padres de la Patria.

H.- Las Farc, en su sistemática cultura cínica de la mentira, aducen que no son narco-traficantes, que no tienen secuestrados, que no hacen reclutamiento forzado a menores de edad, que no son terroristas ni masacran, que no cometen delitos sexuales a menores y le abortan bestialmente a sus hijos, que no son responsables de la multitud de mutilados por las demenciales minas anti-personales, que no extorsionan ni despojan tierras al campesino, que no se roban las riquezas minerales del suelo, etc., que no tienen paraísos fiscales de riqueza ilícita, que “no tienen plata y son pobres”, I.- Entonces: ¿Con quién está el gobierno negociando nuestra nación? ¿Podrá salir de la mentira la verdad?, ¿de un árbol malo, podrá acaso salir frutos buenos? ¿Acaso Dios permite negociar y hacer yugo igual con la maldad con el impío incrédulo? Qué justamente el ámbito de las negociaciones en Cuba operan los más altos rangos de principados de maldad en la santería satánica de los yorubas y orishas, como en su garante de la paz los gobernantes de Venezuela en los que opera las potestades de las tinieblas de las cortes de María Lionza, el cacique Guaicaipuro y el Negro Felipe, Matea, Pio, Eloy, Macario, con su potencias de Chango, Ochún; Yemanjá, Babalú, Ayé, Ogún, Orula, Elegua.

¿Acaso podrá   salir de allí algo bueno y verdadero que complazca a Dios, en esta cínica farsa de engaño, mentiras, herejía, sincretismo y maldad, lo que Dios abomina? No podemos como niños fluctuantes ser llevados por discursos y doctrinas del error, ni ignorar las estrategias y asechanzas de Satanás, que se viste de ángel de luz para engañar. Despiértate tu que duermes y levante de los muertos, y te alumbrará Cristo. Efesios 5:14.

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