«COMO SUPERAR LA PERDIDA DE UN SER QUERIDO» – PASTORA SARAH LEVY

Una entrevista del Periódico Valores Cristiano dirigida por Juan David Guzmán

Sarah Levi, Es enfermera, Psicóloga, Madre y Esposa de un comandante de la armada, Se dedica a levantar madres que oren por sus hijos. Sarah junto a su esposo e hijos eran una familia normal, compartían tiempo de calidad como familia y hacían actividades cotidianas, en ese entonces ellos se encontraban viviendo en la ciudad de Barranquilla. Un día, su hija Sara, una niña de siete años de edad, empezó a cambiar su rostro, se veía marchita, decaída. Al notar ese semblante en su hija, sus padres deciden llevarla al pediatra en donde le hicieron exámenes de rigor; un mes antes de esto, el señor le da una palabra a Sarah en donde le dice «te voy a llevar a aguas profundas», con esa palabra Sarah pensó que a su vida iba a llegar abundancia o que iba a tener todos los dones espirituales, ella creía que lo que le iba a suceder seria algo maravilloso.

El tiempo paso y ocho días antes de que le dieran el diagnostico de su hija, el señor por medio de un sueño, le vuelve a decir «te voy a llevar a aguas profundas», ella no entendía que era lo que Dios le quería decir; ese día fueron como de costumbre al pediatra con su hija Sara, al recibir los reportes el pediatra les dice que algo anda mal con la niña, por esto mismo deciden realizarle un examen a la medula; cuando la pastora ingresa al laboratorio especializado con su hija, el medico se encarga de explicarle la prueba que le van a aplicar a su hija, el doctor comienza a practicar el procedimiento y en medio del mismo, Sarah observa que el liquido que sale de la columna de su hija no es blanco, en ese momento, la pastora noto que su hija tenia un problema.

La niña fue llevada a la clínica, en donde fue remitida al pabellón de Hematología pediátrica e inmediatamente comenzaron a tratarla como una niña oncológica, los exámenes que le realizaron en ese entonces duraron quince días en llegar, para ese entonces Sara ya tenia las primeras secciones de quimioterapia, noche tras noche la pastora Sarah estuvo con su hija, contó con el apoyo en oración de muchas personas. Llegaron momentos difíciles, pues en el tercer ciclo de la quimioterapia la niña sé contagio de varicela.

«Me acaban de decir que mi hija tiene quince días de vida, necesito que por favor todos vengan y se despidan de ella». Es lo que la pastora Sarah Levy le dice a sus familiares por teléfono.

Ese día Sarah recibe una llamada del doctor en la que le dice «la niña tiene un contagio bastante severo, tiene una varicela, la tenemos que sacar del pabellón y aislarla, porque puede contagiar a otros niños y solamente un milagro puede salvarla», lo único que en ese momento la pastora le dijo, fue que ella creía en Dios y creía que ese Dios que un día la salvo a ella lo podría hacer con su hija. Ese día Sarah llego a la habitación en que se encontraba su hija, le explico que se irían a otro pabellón y que todo iba a estar bien, también le dijo que sus tíos y tías iban a venir a visitarla; sobrenaturalmente en esos días las defensas de la niña subieron y contrarrestaron la varicela que tenia en ese momento. Debido a esto, deciden bajarla al pabellón de oncología y ahí empezó su proceso contra el cáncer, llegaron quimioterapias más fuertes, más traumáticas para Sara ya que su cabello comenzaba a caerse, para la niña esos fueron momentos muy duros.

Llego un momento en que Sara estuvo aproximadamente tres meses en UCI, en ese proceso a pesar de lo difícil y doloroso que era para ella, siempre se mantuvo muy tranquila y aferrada a Dios, pasaron los días y remitieron a Sara a piso, en el que duro un mes, en ese entonces ella se encontraba bien, sus defensas subieron y sé normalizo todo, debido a esto el medico decide darle de alta y mandarla para su casa, la niña podía continuar con su vida normal pero igual debía continuar con su tratamiento.

Dios le da un sentir a la pastora Sarah, de que esa era la oportunidad para llevarla a viajar; Sarah comienza a llevar a su hija a todos los lugares, pero en su corazón, como madre, ella sentía que su hija se iba a ir de sus brazos, sentía que Dios se la había prestado por poco tiempo, durante ese tiempo ella disfrutaba cada momento que vivía con su hija.

Luego de esto llega un momento crucial, pues Sara tiene una picadura en uno de sus dedos de la mano, lo cual le costo estar nuevamente en la UCI; Sara comenzó a sentirse mal y decaída, en una oportunidad la niña le dice a su abuelita que les va a dar una sorpresa y esa sorpresa es que ella se va a encontrar con su amado. Días después de hablar con su abuelita, a Sara se le inflama su dedo y comienza a presentar fiebre de cuarenta, debido a esto deciden llevarla al hospital en donde la dejan interna, en ese momento para la pastora llego una lucha, en la que sabia que su hija se podría ir en cualquier momento. En ese entonces los reportes que le daban no eran buenos, necesitaban un especialista, ya que lo que presentaba la niña no era cáncer, lo que ella tenia era una alteración a nivel de las defensas. En ese momento, casualmente se encontraba una medica pediátrica española, que era especialista en esa área. La doctora sé encargo de revisar a Sara y encontró que la medula de la niña estaba parada, es decir que estaba quieta.

En ese entonces Sara se encontraba en el cuarto, de un momento a otro le dice a su mamá que su cabeza le duele mucho, su mamá Sarah decide cargarla con todos los aparatos que tenia conectados y le dice al señor «Dios si tu de verdad me amas, por favor no te la lleves», su hija al escucharla dice «mamá no más, yo te dije que quiero irme ya, déjame ir» como mamá, para la pastora fue una de las palabras más fuertes que ha escuchado en su vida; Sara continúa hablándole a su mamá diciéndole «yo ya lo estoy viendo, déjame ir, no dejes que me hagan nada más, no permitas que me entuben, déjame ir, tu no vas a entender esto ahora, pero después lo vas a entender, ya me diste lo que tenias que darme, pero ahora quiero descansar, por favor» cuando Sara le dice a su mamá quiero descansar, en ese momento se quita todos los aparatos que tenia en su mano y brazo. Sara a sus ocho años de edad falleció, para su mamá desde entonces ha sido una lucha, una lucha por todas las personas que padecen cáncer.

«Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios» (2 corintios 1: 3-4). Es la palabra que en ese tiempo, refugiándose en Dios, ministro su vida y la ayudo a comprender aquella palabra que Dios, le había dicho a la pastora Sarah tiempo atrás «te voy a llevar a aguas profundas».

Link de la entrevista: https://www.facebook.com/ValoresCristianos/videos/594990361819001/

Por: Karen Laverde

Universidad Uniminuto

@kareeen__lorena

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *