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DESDE LA CÁRCEL DE LA PICOTA VLADIMIR CARRILLO SE GRADÚA EN LA UNIMINUTO

Vladimir Melo Carrillo había iniciado su carrera política como concejal de Bogotá, cuando fue capturado en 2010 tras ser acusado de ordenar el homicidio de su esposa a tres sicarios. Meses más tarde la justicia falló en su contra, condenándolo a más de cuarenta años de prisión.

Cinco años después de los hechos que se llevaron su nombre de los titulares políticos a los judiciales, Vladimir Melo continúa proclamando su inocencia desde la penitenciaría La Picota. Hoy vuelve a ser noticia tras convertirse en uno de los veintinueve graduados del diplomado en “Contexto del Antiguo Testamento”, ofrecido por el Instituto Bíblico Pastoral Latinoamericano de UNIMINUTO, en convenio con la Fundación Caminos de Libertad.

Se trata del tercer diplomado ofrecido por UNIMINUTO al interior de uno de los principales centros carcelarios del país. Una oportunidad que le abre las puertas de la reconciliación consigo mismos y con la vida, a través del estudio de la Biblia, a un grupo de hombres de orígenes muy diversos, a quienes los profesores orientan sin miramientos en las razones que los llevaron a perder la libertad.

Mientras reciben su diploma una mezcla de alegría y nostalgia se teje en sus rostros cabizbajos, al tiempo que monseñor Héctor Gutiérrez Pabón, Obispo emérito de Engativá y asesor de la pastoral en UNIMINUTO, les habla de la gran distancia que existe entre haber sido compañeros de celda y ser ahora compañeros de clase. Durante su discurso, uno de los estudiantes destaca que han sido transformados. “Este es un refrigerio para nuestras almas abatidas y agobiadas”, concluye.

Tras el grado, hay tiempo para una foto que recomiendan les envíen con el anhelo de mostrarle a sus familias. También comparten un ponqué con el sacerdote Wilton Sánchez, director del Instituto Bíblico Pastoral Latinoamericano, la vicerrectora de UNIMINUTO, Luz Alba Beltrán, el capellán de La Picota y varios directivos y profesores de la Universidad.

Aunque los tiempos de Dios no son nuestro tiempo, Dios es fiel y siempre cumple su Palabra”: Vladimir Melo.

Cinco minutos más tarde los visitantes deben irse ya para cerrar el paréntesis que por un instante abrió el salón de la biblioteca de una cárcel como auditorio de un grado que busca liberar a estos hombres, no de las rejas físicas que sus acciones, circunstancias o la sociedad les ha puesto de frente, sino de los pensamientos y emociones negativas que nublan la esperanza de un futuro que tendrán que comenzar a construir desde un lugar en el que la identidad está escrita en la propia consciencia, porque las cédulas no pueden entrar.

 

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