Esta es una enseñanza que el Señor colocó en mi corazón y la razón del título se
debe a que en este tiempo de cuarentena he tenido una rutina de ejercicios
siguiendo un video cuyo nombre en inglés es Unstoppable, traducido al español
significa ‘Imparables’.

La conductora del programa todo el tiempo está
animándonos a permanecer y no parar. Te dice una y otra vez no pares, no pares,
no te detengas, sigue, y al terminar una serie de ejercicios afirma: ahora a
descansar. Sin embargo, ese descanso pareciera como que en realidad no lo es
porque empieza de nuevo otra serie de ejercicios.
También, relacionado con este término, en días pasados estuvimos viendo en
familia un video sobre la vida de Michael Jordan, el exjugador de baloncesto.
Cierto detalle llamó mi atención cuando dijo que algo que siempre lo retaba era
que nunca se cansaba, que para él no había ningún límite, y que si alguien le
decía no se puede, esa era la clave para entrenar mucho más con el fin de llegar a
los partidos y obtener el triunfo. Scotty Pippen, otro exjugador de baloncesto, que
estaba con él en el video, dijo: no nos digan que no podemos porque eso nos hace
imparables y nos lleva a que no nos detengamosdetengamos, sino que
avancemos. Hemos leído hastaleído hasta donde llegaron estos hombres en el
área natural porque se lo propusieron, no desmayaron, no dejaron que los
obstáculos fueran un tropiezo, sino que triunfaron y obtuvieron grandes
reconocimientos.

Conversando con mi hijo John David ˗˗quien es el tipo de persona a la que no se
le puede decir que no se puede, porque esto lo lleva a trabajar al máximo para
lograr su objetivo˗˗ me contaba que en su trabajo generaron un reto y en que y en
un principio pensó: ¡Ah, que lo haga alguien más ! pero luego reflexionó y dijo:
“yo voy a hacerlo”; y fue tan excelente su trabajo que al final del día anunciaron
que él había sido el ganador. El Señor me hizo pensar que cada uno de nosotros,
Sus hijos, fuimos creados para ganar, para vencer, para no detenernos. Fuimos
creados por Dios para alcanzar nuestras metas, y esta es una de las razones por
las que quiero animarlos a ser imparables, que nada los detenga, que no sean
solo espectadores, aún en este tiempo en el que estamos viviendo.
Este el tiempo de la Iglesia que Dios ha preparado para los creyentes. Si no es
hoy ¿cuándo? Preguntémonos, si no es hoy ¿cuándo? Muchos de nosotros
hemos estado en nuestra zona de confort, pero cuando las circunstancias
adversas vienen y necesitamos de un milagro pensamos que tal vez este sea para
otra persona y no para nosotros. Pero los miagros de Dios son para ahora, y si no
para cuándo.

Hoy, en medio de la situación por la que estamos atravesando, es cuando los
verdaderos cristianos nos levantamos y somos hacedores de la Palabra de Dios.
Es el momento de pararnos en fe, convencidos de que hay una Palabra que fue
escrita para nosotros y para estos días, caminando por fe, no por vista porque es
la fe la que nos da seguridad. Y yo te digo que este es el tiempo que hemos
estado esperando para ver milagros, prodigios, y lo sobrenatural pasar en medio
nuestro. Este es el tiempo de estar convencidos y expectantes de que algo bueno
va a pasar alrededor de nosotros. Es necesario que estemos convencidos de lo
que no se ve; de que la Palabra de Dios es verdad, que no hay nada que pueda
decir que la Palabra no se cumple, y esa es la fe que yo quiero que ustedes
tengan en este tiempo, una fe que no se detenga, que sea imparable.
Yo pregunto ¿dónde están los imparables?, ¿dónde están los que no se
detienen, los detienen, los que no tienen temor; los que están convencidos que
Dios cuida de sus hijos y los protege? ¿Dónde están los que verdaderamente han
escuchado la Palabra, la han guardado y la están sacando desde lo más profundo
de su corazón? Iglesia, este es el momento de tener fe en Dios y de estar
expectantes. De no entrar en temor, ni duda, ni angustia, porque tenemos una fe
que es poderosa, que es tenaz, que no seno se detiene, venciendo cuando otros
están siendo derrotados.
No pares. Estamos a punto de llegar al final y la fe no nos permite detenernos.
Aférrate a tu promesa y no la sueltes. No te detengas, porque falta muy poco.
Sigue avanzando; sé imparable. Que nada te detenga para alcanzar las
bendiciones de Dios.

El Señor me hizo pensar que cada uno de nosotros, sus hijos, fuimos creados para ganar, para vencer, para no detenernos. Fuimos creados por Dios para alcanzar nuestras metas, y esta es una de las razones por las que quiero animarlos a ser imparables, que nada los detenga, que no sean solo espectadores, aún en este tiempo en el que estamos viviendo.

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